derechos de la mujer

Hasta el moño

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Estoy un poco, bastante, harta de tener que defenderme de una situación en que la mujer ha sido menguada desde tiempos remotos, hasta el punto que ya no le quede nada de seguridad en su valor y en sus capacidades. De tener que explicar por qué la mujer no es capaz de exigir un sueldo digno, de que tenga que protegerse de agresiones cubriendo su cuerpo pudorosamente para librarse de acoso, de que actué como un hombre cuando tiene un puesto de relevancia, de que no sea capaz de elegir a otra mujer para que la represente, que la mujer solo se ha igualado al hombre en lo malo, etc., etc., etc.

Una persona que no recibe desde la niñez los estímulos para su desarrollo psico-social es imposible que los obtenga de la nada en la edad adulta. Lo mismo ha pasado con la mujer. Años y años de prohibiciones, limitaciones, negaciones, vejaciones, exclusión, no puede cambiar de la noche a la mañana.

Muchas personas que han pasado larga temporada en prisión muchas veces delinquen para regresar a lo que ya ven como su zona de confort, la prisión. Muchas víctimas de secuestro también se han casado con sus victimarios. Son casos que explican perfectamente el proceso de desintoxicación y renovación que debemos sufrir las mujeres para librarnos de este estigma que, lejos de erradicarse, parece que es inextinguible.

Los hombres solo pueden culparnos de nuestros “inconveniente” porque nosotras somos las que lo hemos “permitido”. Y estoy un poco hasta el moño de que se siga culpando a la víctima y no a quien nos ha limitado todos estos años.

Esta generación, incluso las pasadas, no tiene la culpa de que la mentalidad machista se haya instaurado como la norma durante milenios. Y es una situación que no cambiará de manera súbita, se necesita un proceso de recapacitar en todas las oportunidades que tenemos de superarnos y salir de nuestra prisión y nuestro rapto psico-social. Y es un proceso personal que debe extenderse a lo general.

Yo jamás le pediría a mis alumnas de yoga que me imitasen en las posturas difíciles que realizo simplemente porque yo tengo años de experiencia y ellas todavía tienen mucho camino por recorrer, mucho por crecer y mucho por fortalecer. Algunas podrán intentarlo exitosamente, ; pero la mayoría corre el riesgo de romperse el cuello en el intento.  Muchos hombres, y hasta mujeres; lejos de ayudarlas a crecer en sus puestos de trabajo y/o cargos, les ponen las zancadillas y luego se burlan de su incapacidad para cumplir con su propósito.

La sociedad no cambiará hasta que seamos capaces de echarnos una mano para salir de este bache milenario que parece no tener final, poniendo a un lado los reproches, los super requisitos y la falta de empatía.

 

 

 

Idealizar tambien es estereotipar

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CIMG0073Como mujer nunca he querido ser ejemplo de nada porque eso supondría dejar de hacer las cosas que quiero hacer para ser lo que se supone debo ser.

Desde niñas se nos dice cómo debemos actuar, debemos ser ejemplo de buenos modales y decencia, cohibiéndonos de hacer travesuras, de curiosear; en fin, de crecer.

Para que la mujer viva en igualdad de condiciones primero se debe dejar de idealizar. Que nos idealicen nos pone un peso de la responsabilidad en la espalda que nos impide desarrollar de una manera íntegra todas nuestras capacidades y posibilidades.

Idealizarnos supone estereotiparnos. No todas las mujeres son empáticas, amables y cariñosas; y reconocer esto nos da aún más méritos porque significa que somos buenas no porque somos mujeres y está en nuestra naturaleza, sino porque lo hemos elegido.

Todos los extremos hacen daños y no debemos ponernos ahora una venda en los ojos y ver virtudes incluso dónde no las hay porque el bumerán se devolverá y nos dará en la cara.

Pedimos igualdad de condiciones, no que nos reconozcan méritos que no tenemos, de manera individual o como colectivo. Por qué si exaltamos las cualidades que tienen los hombres es casi perjurio, pero si lo hacen con las mujeres tiene un efecto instantáneo de aprobación. ¿Eso no es un trato de favor?

Personalmente no pido caridad, solo pido igualdad, y me choca que en público se nos alabe y en privado se nos descalifique y se reproche nuestras decisiones y nuestras actitudes solo porque no responden a lo que se supone debemos ser.