Hijos

¿Tener o no tener? Ese es el dilema.

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Foto: Minorías Creativas

Una de las grandes preguntas de estos tiempos que se suelen hacer las parejas es sobre si tener hijos o no. A medida que se acercan los “ta” (treinta, cuarenta…) empiezan las lluvias de preguntas sobre la razón por la que no los tienes. Siempre he exprimido al máximo todas mis etapas de vida y he tratado de que nadie interfiriera en mi manera de ser ni en mis decisiones; y es por eso que nunca he dejado que nadie me presione en la etapa de tener novios, ni en la época en que se suponía ya debía estar casada y mucho menos ahora en el momento en que se supone también debo tener hijos.

Es demasiado con lo que las mujeres tenemos que cargar como para que también se nos tenga que presionar sobre una decisión tan importante de traer a un ser a este plano que, en vez de restar, sume a esta sociedad cada vez más corrupta, extremista y poco tolerante.

A estas razones se suma la cuestión de que tengo 6 años sin trabajar y sin vislumbrar ninguna posibilidad en el horizonte. No me siento con la capacidad de hacerme la vista gorda e ignorar este hecho. Eso de “donde comen dos comen tres” como que no me lo trago. Creo más en “suficiente para dos e insuficiente para tres”.

Pienso también en un futuro triste sin hijos, como me lo han querido pintar todos aquellos que han tenido hijos aun sin poder; y me entra algo de temor, pero luego cambio el chip y me digo a mi misma que no seré una egoísta teniendo un hijo solo para que me haga compañía o alivie mi soledad. El tenerlos implicaría mucho miedo a pensar ¿qué pasará cuando yo no esté? Pregunta que se harán muchos padres en este momento. Podría darle las posibles herramientas para que sobreviva solo/a, pero ¿y si mis planes fallan y no tengo suficiente herramientas para darles o no sé como hacerlo? Son muchas preguntas que lamentablemente no tienen respuesta y es como echarlo todo a la suerte.

Claro que me imagino a una niña o a un niño parecido a mi y a su padre. Me imagino como tendrá los ojos, me pregunto si tendrá mi color o mi pelo, si será inteligente y buena persona. Según la forma de ser de sus padres sería posiblemente una persona muy integra, pero eso no significa que no sufrirá el acoso escolar, laboral o social. No lo puedo evitar, todos esos pensamientos siempre terminan nublándose por una nube de pesimismo.

Si me lo pienso mucho puede que pierda la oportunidad de traer al mundo un rayo de esperanza y que sea mi única razón de vivir, pero será mejor que tenga otras opciones para no tomar una decisión equivocada solo por no tener una vejez “amargada y oscura”. Y es por eso que he pensado en otras posibilidades, como viajar, a donde aún se pueda; estudiar, lo que pueda; y escribir un libro, como pueda. Estas actividades me servirían de entretenimiento mientras me llega la hora de abandonar este lugar de paso.

Los niños no son objetos para distraerte, alegrarte o mejorarte la vida, son seres que implican una gran responsabilidad y no podemos tenerlos por el simple hecho de complacer a terceros. Si los tenemos debemos desearlos profundamente y responsabilizarnos de darles una educación integral  y libre de prejuicios.

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