inteligencia emocional

El ermitaño

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Se dice de un viejo anacoreta o ermitaño, una persona que por amar a Dios se refugia en la soledad del desierto, del bosque o de las montañas para solamente dedicarse a la oración y a la penitencia. Se quejaba muchas veces de que tenía demasiado que hacer.

Foto de: Carmelo Urso

La gente no entendía como era posible que tuviera tanto trabajo en su retiro.  Alo que contestó: “tengo que domar a dos halcones, entrenar a dos águilas, mantener quietos a dos conejos, vigilar una serpiente, cargar un asno y someter a un león”. 

No vemos ningún animal cerca de la cueva donde vives.  ¿Dónde estas esos animales?

Entonces el ermitaño dio una explicación que todos aprendieron.

“estos animales los llevamos dentro”.

Los dos halcones, se lanzan sobre todo lo que se les presenta, bueno y malo.  Tengo que entrenarlos para que solo se lancen sobre presas buenas.   Son mis ojos.

Las dos águilas con sus garras hieren y destrozan.  Tengo que entrenarlas para que solo se pongan al servicio y ayuden sin herir.  Son mis manos.

Los conejos quieren ir a donde les plazca, huir de situaciones difíciles.  Tengo que enseñarles a estar quietos aunque haya u sufrimiento, u  problema o alguna cosa que no me guste.   Son mis pies.

Lo más difícil es vigilar la serpiente aunque se encuentra en una jaula de 32 varillas.  Siempre esta lista para morder y envenenar apenas abre la jaula, si no la vigilo de cerca, hace daño.   Es mi lengua.

El burro es un obstinado, no quiere cumplir con su deber.  Pretende estar cansado y no quiere llevar su carga de cada día.  Es mi cuerpo.

Finalmente necesito domar al león, quiere ser el rey, quiere ser siempre el primero, vanidoso y orgulloso.   Ese… es mi corazón.

Autor desconocido

Todo pasa.

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En cuerpo sano, mente sana. No puede tener más razón quien dijo esta frase. Día a día nos encontramos con retos, dificultades, o novedades no gratas que nos hacen decaer y sentir que la vida es un circulo vicioso del cual no podemos salir ilesos y no tenemos más razón cuando lo pensamos, porque es lo que nos pide el animo, pero la verdad es que si tiene solución. solo tenemos que aprender a pensar en que no podemos tener el control de todo y que cada día trae sus propias dificultades.

Estoy segura que la mayoría de las personas hemos pasado por una relación tormentosa, o llena de dicha, de la cual nos ha costado separarnos. Todos hemos tenido que hacer sacrificios personales, profesionales o familiares a cambio de otras que consideramos más prioritarias. Todos tenemos sueños frustrados, abandonados o rotos. La diferencia estará en la manera de afrontarlas.

Para muchos la derrota, la melancolía, la ira o la desdicha no son una opción. La única opción para ellos es seguir con sus vidas como si nunca hubiesen sido heridos, traicionados o abandonados. Y esta es la mejor manera de no permitir que el mundo se salga con la suya, porque aveces parece que el mundo conspira para que seamos infelices, y no lo contrario.

Toda ese malestar, esa tristeza profunda, siempre se traduce en un deterioro de nuestra salud que viene a multiplicar el desanimo y a sumirnos en una eterna auto-compasión, que no sede hasta el momento en que decidimos que no es posible que nos dejemos dominar por esas situaciones y que lo que no nos mata nos hace más fuertes. Pero no vale nada de lo que nos digan las voces exteriores, solo le haremos caso a la voz que grita desde adentro ¡ya está bien!

Si lo que te apetece es abandonarte a la desgracia y seguir sufriendo escuchando música melancólica, quedarte en soledad y pensar en lo mal que lo estas pasando, llorar y maldecir el día en que naciste, hazlo. Todos tenemos derecho a hacer estas cosas y es parte de la sanación, pero el peligro está en que sean habituales. Si lo son, rompe con eso haciendo justo lo contrario.

Un sentido de auto dominio y la habilidad de soportar las tormentas emocionales han sido elogiadas como virtudes desde los tiempos de Platón. Una vida sin pasión sería aburrida. Los malos momentos nos ayudan a apreciar los buenos; la meta es tener emociones y sentimientos apropiados a las circunstancias.

La música, si la sabes elegir, puede hacer grandes cosas en tu estado de ánimo, al igual que las buenas conversaciones con amigos, ver la luna desde tu azotea y respirar mientras sientes la brisa, leer un buen libro o bailar. Pero sobre todo, debemos aprender a buscar alternativas y a pedir ayuda. Con el tiempo veras que los problemas se disipan y que en esta vida lo único que no tiene solución es la muerte.

Siempre me ha gustado este pasaje de Shakespeare, en el que Hamlet le dedica a su amigo Horacio, estas palabras:”Tranquilo tus desgracias soportaste, de la suerte el golpe y el halago recibiste con ánimo sereno. Encuentre al hombre yo, que no sea esclavo de la pasión y vivirá en mi pecho, junto a mi corazón, como lo haces tú”.

También les dejo con vídeo de Joan Manuel Serrat -Hoy puede ser un gran día.